CRUZANDO FRONTERAS

Mientras realizo un viaje por el Cáucaso, de la misma forma que hice en 2024 en mi viaje por el Amazonas, voy compartiendo en este blog mis experiencias del viaje y adjunto fotos. Mi nombre es Salvador Romero.

Azerbaiyan tiene cerradas las fronteras por tierra desde 2019, cuando surgió la pandemia del COVID. De hecho, ha prorrogado el cierre hasta 2026. Sólo permite salir a los extranjeros, que tienen que entrar con visado y sólo por dos pasos fronterizos.


La idea es ir a Armenia, pero Azerbaiyán y Armenia tienen sus fronteras cerradas y tienen pendientes conflictos como los de Nagorno Karabaj o el de Najicheván, territorios que eran armenios, pero tras múltiples conflictos, Lenin se los adjudicó a Azerbaiyán cuando ambos países formaban parte de la Unión Soviética.

Desde que han vuelto a ser países independientes, han tenido varias guerras en los años recientes. La última ofensiva de Azerbaiyán fue en 2023. Este mismo año 2025 firmaron un acuerdo de paz, pero las tensiones siguen latentes.
Por estos motivos para ir de Azerbaiyán a Armenia, hay que utilizar de puente un tercer país. Por tierra, lo más fácil es ir a Georgia y de allí a Armenia.

Hasta la frontera, en compañía de Jaime, con quien realizo este viaje, fui en un taxi con el que negociamos en Sheki. Nos cobró 40 manats, unos 20€ por un viaje de casi dos horas, y nos dejó para cruzar la frontera a pie. Pasamos el control de Azerbaiyán, por donde sólo dejan salir a extranjeros y tuvimos que andar con el equipaje más de veinte minutos, pues la frontera es larguísima y hay que cruzar un puente sobre un río. Por fin nos sellaron la entrada en Georgia y empezamos a negociar con los taxis que allí había para que nos llevarán a Tbilisi. Al final nos llevaron por 90 laris, unos 30€, y nos alojamos en un hotel para salir por la mañana en dirección a la frontera  de Armenia. Este último trayecto lo hicimos con Bolt, que funciona bien por aquí.

Mientras tanto, aprovechamos para conocer un poco Tbilisi, la capital de Georgia, que visitaré con más  detenimiento ya en noviembre, cuando termine todo el recorrido por Armenia.

En el parlamento Georgiano había una protesta contra Putin y la guerra de Ucrania y allí estaban los manifestantes acampados, durmiendo en una tienda improvisada. Me llamó mucho la atención, la cantidad de banderas de la Unión Europea que había en Tbilisi. Pero ya volveré a primeros de noviembre para visitar el país a fondo.

Al llegar a la frontera, nos tocó sellar la salida de Georgia y en la entrada a Armenia no me miraba muy bien el policía de aduanas, supongo que porque había estado en Azerbaiyán. Me pidió un montón de datos y cosas, pero al final me selló el pasaporte.

Volvimos a negociar con un taxista, ya en Armenia y esta vez, no sólo para llevarnos al destino, sino para visitar entre medias el monasterio de Athkala, que resultó ser impresionante.

Era el primer monasterio antiguo, de los muchos que visitaremos y tenía ya ganas de empezar. Después de ver la película The Promise, tenía claro que iba a visitar Armenia y conocer en persona esos magníficos monasterios, como los que pude ver en la película.

Como no podía faltar algo de aventura, le pusieron una multa al chófer, por adelantar en línea continua, algo muy corriente por aquí. Cuando vas en un taxi, autobús o similar, tienes que relajarte, porque si no, te puede dar un infarto por la forma de conducir que tienen.


Después  de visitar Athkala, fuimos hasta Sanahin, en el cañón del río Debed. Por el día hace buena temperatura, pero en cuanto cae la noche, hace un frío intenso.

Desde allí pude visitar el monasterio de Hagpat por la mañana, para luego ir a Alaverdi a tomar un autobús urbano que sube hasta Sanahin, pues hay un puerto de seis kilómetros, bastante empinado.


Por la tarde, a pie, la visita  obligada era el monasterio de Sanahin y además era una buena oportunidad para visitar una ermita en lo alto de un monte

y un museo que crearon los hermanos Mikoyan, uno diseñador de los cazas MIG y el otro un renombrado político soviético, sobre los aviones, incluido un MIG 21 que se encuentra en el exterior.


Después de una cena en el único restaurante que había abierto puse la tetera en marcha, ya en el hotel y estuve repasando notas para luego poder escribir este blog.


Al día siguiente tocaba ir a Sevan, pero por el camino se encuentra el monasterio de Matosavank. Lo de "por el camino" es un decir, porque para visitar este pequeño y humilde monasterio, hay que subir por el monte durante más de media hora.

Lo bueno es que como estamos en otoño, el paisaje era espectacular, todo lleno de arboles con las hojas amarillentas, caminando sobre una alfombra de las mismas y a cada ráfaga de viento, se sentía una lluvia de hojas impresionante.


Antes de llegar a Sevan, visité el impresionante monasterio de Gorasavank, donde en ese momento se celebraba una ceremonia de crismacion la iglesia ortodoxa armenia. 

Para seguir con las tradiciones locales, en cada monasterio voy prendiendo alguna vela. Los armenios, además de santiguarse al entrar o salir de casa iglesia, siempre salen por la puerta andando hacia atrás, para no darle la espalda.

Después de tanto ajetreo, tocaba relajarse un poco y por aquí me estoy aficionando a tomar el té, así que una señora muy simpática, 


aunque no entendía nada de lo que decía, me preparó uno muy bueno, que me tomé tranquilamente, sentado en una mesita que tenía dentro de su puesto.

Todavía quedan bastante días por Armenia y ya os iré contando y colgando fotos, por supuesto.


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