LA TIERRA DEL FUEGO


Mi nombre es Salvador Romero. En 2024 recorrí el río Amazonas y desde entonces voy relatando mis viajes en este blog y los acompaño con fotografías, con el único fin de compartir mis experiencias.
Después de una escala en Frankfurt, acompañado por Jaime, llegué a Bakú, la capital de Azerbaiyán, país conocido como La Tierra del Fuego debido a los innumerables depósitos de gas natural subterráneos existentes y que en muchos casos sube a la superficie, escapa a la atmósfera y arde espontáneamente. Después de abandonar el aeropuerto, pude acostarme a las dos de la mañana, aunque aquí son dos horas más que en España.


La primera jornada fue para conocer Bakú, la capital de Azerbaiyán. La impresión que tuve desde el principio, fue la de una capital moderna, de unos dos millones de habitantes, muy limpia y ordenada, con edificios modernos y que cuidaba muy bien el patrimonio. Apenas quedan vestigios de arquitectura soviética, salvo algunos edificios aislados y diferentes estatuas. Se siente también una buena sensación de seguridad. La ciudad se encuentra a la orilla del mar Caspio.
Era visita obligada, conocer el casco histórico, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Después de caminar junto a la costa, la entrada principal a dicho casco histórico se encuentra en la torre de la doncella.
Tras recorrer sus callejuelas, en la parte más alta, se encuentra el palacio del los Shas de Shirvan, un magnífico conjunto de edificios medievales.
Llama la atención, tanto en los edificios históricos como en los modernos, la gran cantidad de piedra de arenisca utilizada y que confiere a los edificios una tonalidad y luminosidad característica.
Azerbaiyán es un cruce de culturas, pues posee una mezcla de herencia persa y turca, a las que se sumó la dominación rusa y posteriormente soviética. Hoy es un país próspero, gracias a sus reservas de petróleo y de gas natural.
Aunque tiene una mayoría de musulmanes, es raro ver a mujeres con velo y la mayoría de las que se ven, son turistas. Como dicen, hay más pubs que mezquitas y si no fuera por el idioma y por la música que se escucha, parecería que estás en cualquier ciudad europea.
Símbolo de la modernidad unida a su tradición e historia, son las famosas torres Flame, que se han convertido en un símbolo del país denominado Tierra del Fuego y que simulan tres grandes llamas.
Paseando por las calles de Bakú, te puedes encontrar un piano en mitad de un parque y un pianista regalando su música a los viandantes. Salvo en las zonas financieras o de negocios, la vida no es cara en general. El salario medio está en torno a 750€, aunque el año pasado subió más de un 9%. Se detecta mucho dinamismo en sus calles.
La vida nocturna es bastante animada, sobre todo por el centro, donde innumerables bares, restaurantes, pubs o discotecas son visitados por los vecinos de la ciudad y se respira un ambiente seguro y tranquilo.
La impresión que me ha producido la ciudad es muy buena, pero ahora toca conocer el mundo rural y la maravillosa naturaleza que nos ofrece este país caucásico rodeado por Rusia, Georgia, Azerbaiyán, Turquía, Irán, el mar Negro y el mayor lago salado del mundo, al que llamamos mar Caspio.

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