EL RÍO DE LA PLATA

Mi nombre es Salvador Romero y viajo, camino de recorrer el río Amazonas hasta la desembocadura. Aquí plasmo mis sensaciones y las acompaño con alguna foto, sin más ánimo que el de compartir mi experiencia. 
Mi primer día en Buenos Aires, la ciudad me recibió con niebla, una ligera lluvia y un viento algo frío. Pero la sensación de volver a recorrer sus calles, el ambiente del microcentro, por la calle Florida mientras escuchaba a los cambistas callejeros ofreciéndome pesos al grito de "cambio, dólar, euro, real, cambio, cambio", me hizo retrotraerme en el tiempo y volver a sentirme como en casa. Cuántas veces había escuchado ese sonido mientras buscaba con la vista el reloj que hay en el Banco Ciudad, en la esquina con la calle Sarmiento. Y a ese punto me dirigí. Me faltaba el calor que había sentido durante tantas mañanas y tantas tardes, pero siento ese lugar tan familiar, que hasta un día de pandemia le hice ser parte de una canción.
Tras esa explosión de sensaciones, seguí mi ruta hacia San Telmo. Si con algún barrio de Buenos Aires me identifico, es con San Telmo, tan parecido a La Latina madrileña. Además, allí están dos de mis visitas obligadas. Una es Mafalda sentada en una banco, con Miguelito y Susanita. Allí los visité y me hice la correspondiente foto de turno. La otra visita obligada es a la Parrilla La Brigada, en la calle Estados Unidos, un restaurante emblemático para mí, donde Hugo nos ofrece las mejores carnes argentinas. No me iré sin visitarlo.
Ayer madrugué bastante para montarme en el Buquebus que me llevó a Colonia de Sacramento, Uruguay, y de ahí en bus hasta Montevideo, donde pasé el día, hasta la noche en qué volví directo a Buenos Aires por el río de la Plata. Pateé bien las calles de la capital Uruguaya y su costa, para terminar en el Mercado del Puerto, degustando un típico Chivito, que no es lo que parece por el nombre, esta vez al plato, con un vino uruguayo. 
Se nota bastante la diferencia de precios entre las dos capitales del río de la Plata. Montevideo lo encontré caro para lo que yo recordaba, Pero merece la pena la visita, aunque sea en un día nublado, frío y ventoso.
Hoy ha amanecido el día con sol, y aunque las temperaturas son las propias del otoño austral, el día es agradable. 

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