UN RINCÓN GUARANÍ
Total, que llevo los tres días yendo a ver partidos y la verdad es que, por una parte soy consciente de que nunca llegaré a ese nivel, pero por otra parte me han dado ganas de aprender algunas de las cosas que hacen, así que cuando vuelva, ya tengo tarea para hacer.
El lunes, cuando dejé el equipaje en el hotel, me puse a mirar dónde se jugaba el torneo, que horarios tenía, quien jugaba, cuánto costaba, etc. Lamé un Uber, que por cierto me parece baratisimo, unos cuatro euros del aeropuerto al hotel, menos de cuatro al torneo... Es cierto que la gasolina está a unos ochenta céntimos de euro, pero aún así es bastante barato. Pues eso, que me presenté allí y como estaban jugando la fase previa, era gratis. Estuve viendo algún partido y me emplacé a volver el martes, que además jugaban ya la mitad de los buenos.
En el regreso tomé un taxi, porque no había wifi y no podía pedir un Uber. Pues el taxi me salió muy poco más y además el taxista me estuvo informando de que me el martes se celebraba el día de la Independencia y el miércoles era el día de la Madre y los dos eran feriados. También me informó de que a cuatro cuadras del hotel, al ser víspera de fiesta, habría mucho ambiente y me animó a dar una vuelta, pero me reservé para el martes que también era víspera de fiesta. Estaba cansado y me quedé reposando en el hotel.
Al día siguiente, nada más desayunar, salí a buscar un supermercado para comprar film para envolver el equipaje y precintarlo para que no me lo abran y me quiten algo, o me pongan algo, que todo es posible, que el aeropuerto es pequeño y no sé si habrá allí algo para envolver maletas. Por fin encontré uno, por cierto muy moderno y bastante bien surtido, y aproveché para comprar agua. Volví al hotel a dejar las cosas y me encaminé vía Uber, claro, a la plaza de la Libertad, que es por donde me había dicho el taxista que se iba a celebrar todos los actos y celebraciones del día de la independencia. Estuve viendo innumerables desfiles de todos los colegios de Asunción, con su banda de música y sus mayorettes cada uno. Aprovechando que estaba por allí, entré a visitar el Panteón Nacional de los Héroes. Junto a cuya puerta había una señora con rasgos supongo que guaraníes, que llevaba una cinta en la cabeza con unos plumas y tenía un puesto de artesanía en la acera, sobre una manta. Estaba todo abarrotado de gente y muchas calles se encontraban cortadas, así que decidí volver al día siguiente que estaría más tranquilo.
Me fui al torneo de pádel y no me decepcionó en absoluto. Allí estuve hasta anochecer.
Por la noche, salí caminando del hotel hacia el Paseo Carmelitas, que es una especie de centro de ocio, donde hay numerosos bares, restaurantes, discotecas, etc. Había bastante menos gente de la que me dijo el taxista. Estuve dando una vuelta para ver lo que había y al final entré a un restaurante a comer algo. Todo muy bien, pero cuando terminé me volví al hotel, porque estaba todo bastante vacío.
El miércoles, lo primero que hice fue dirigirme al centro, ya sin desfiles ni celebraciones. Estuve paseando por sus calles y fui a visitar la catedral, desde donde se veía la ribera del río. En la plaza de la Libertad había numerosos puestos de artesanía y la señora de las plumas seguía junto a la puerta del Panteón Nacional. Cuando me cansé de dar vueltas, me volví a dirigir al torneo de pádel y pude ver los partidos de todos los primeros jugadores del ranking que me faltaban. Volví para el hotel, que mi vuelo a Lima sale a las 6:50 y hay que ir con bastante antelación.
Qué gris es Lima y qué alucinante es! Salva, qué bien que lo haces!!!
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