FUEGO, PETRÓLEO Y BODA
Tras recorrer el río Amazonas en 2024 y plasmar mi experiencia en este blog, voy compartiendo mis viajes, contando mis sensaciones y aportando algunas fotos. Mi nombre es Salvador Romero y me encuentro recorriendo el Cáucaso.
La última jornada, antes de abandonar definitivamente la parte de Azerbaiyán cercana a la costa del mar Caspio, estuvo dedicada a explorar la península de Absen, al norte de Bakú.
A simple vista parece que no tiene mucho para ver, pero la verdad es que me sorprendió, tanto por la cantidad como por la calidad, todo lo que vi por allí. En cierto modo, tras las visitas a Qobustan y Quba, fue como un soplo de aire nuevo, y sobre todo por Quba, donde hizo bastante frío.
La mañana se me pasó casi sin notarlo. Entre buscar un transporte, ir al lugar y el tiempo empleado en la visita a Qala, era ya la hora de comer. El transporte por excelencia empleado es el de contratar un coche con chófer, que sale realmente barato. También hay que tener en cuenta, que la gasolina cuesta a 0,60€ el litro.
La jornada empezó visitando Qala, que me sorprendió gratamente. Todo lo que vi y sobre todo, lo que estaba fuera de lo que la gente suele visitar, hizo que tuviera la impresión de que había aprovechado bien el tiempo.
La mañana se fue en la visita del museo etnográfico, que comprende un museo al aire libre, donde incluye petroglifos de hace más de 10.000 años, una auténtica representación de la forma de vida de la gente en la zona, con todo tipo de utensilios de labranza, telares, casas antiguas decoradas con elementos originales e incluso camellos, caballos, cabras y burros.
La segunda parte, era un edificio en el que hay un museo impresionante de todo tipo de objetos, desde una daga a una tetera de hace cuatrocientos años.
Por último, el castillo-fortaleza con su torre con una escalera espiral de madera.
La sorpresa vino después al salir del complejo, pues se estaba celebrando una boda y sin saber cómo,
terminé junto con los invitados, después de acceder a su petición, comiendo en la mesa de la boda, pues los novios se habían ido ya de viaje.Después de comer algo, que tampoco era cuestión de pasarse, me llamaron de otro rincón de la mesa, me dieron más comida, que ante su insistencia, no tuve más remedio que comer, y se querían hacer fotos conmigo.
Aunque los Azerbaiyán os son bastante abiertos en sus costumbres, no olvidemos de que son musulmanes, por lo que las mujeres estaban celebrando la boda en un lugar aparte.
Después de tomar unos chupitos de vodka con los lugareños, terminé bailando con ellos improvisando los pasos según me sonaba el ritmo.
Fue toda una experiencia inesperada, que casi siempre son las mejores.
Después de la boda, ya por la tarde, le tocó el turno al templo del fuego, un atiguo lugar llamado Ateshgah, un antiguo karavansaray, donde pernoctaban las caravanas de la ruta de la seda. Se llama del fuego, porque tiene unas llamas ardiendo
permanentemente. Todo el subsuelo de la región estar lleno de gas natural, que arde espontáneamente al contacto con el aire.
Por último, en Ramana, pude visitar un antiguo hamam, ahora en manos privadas, y la dueña nos invitó a un té y unos higos preparados con una especie de mermelada, que estaban buenísimos.
Ahora toca abandonar el área cercana al mar Caspio para adentrarse en el interior de Azerbaiyán.
Comentarios
Publicar un comentario