La bella TIFLIS, El pueblo de STALIN y MTSKHETA, el centro de Georgia.
En el último país del Cáucaso por recorrer, Georgia, llego a la capital Tiflis para terminar de conocerla y haré una extensión a Goris y Mtskheta, dos sitios emblemáticos por diferentes motivos. Aún quedarán por visitar otros lugares de este país. Mi nombre es Salvador Romero y en este blog comparto mis sensaciones del viaje y las acompaño con algunas fotos.
Por primera vez en este viaje, utilicé una mashrutka para desplazarme. Las masrutkas son unos microbuses que operan por la mayoría de los países de la zona. Aunque tienen horarios de salida, muchas veces se van llenando y cuando está llena, el chófer decide partir.
A la ida para Stepantsminda fui en taxi, con paradas concertadas para visitar cosas y nos cobró 200 laris para dos personas, 100 cada uno, unos 33€. La mashrutka de Stepantsminda a Tiflis nos costó 20 laris por persona, que son unos 6,6€. El viaje por cualquier país de los tres visitados en el Cáucaso, es pura aventura. Adelantan en linea continua, hablan constantemente con el teléfono en la mano, van siempre al máximo que pueden, etc. No iba a ser menos el chófer de la mashrutka, y bajando un puerto de montaña.
Al final, llegamos sin novedad la estación de Didube, donde una maraña de mashrutkas, de gente andando y de taxistas en busca de clientes, hacen que parezca todo caótico. Pero tras negociar un taxi, la primera parada fue en la estación central de ferrocarril, para comprar billete para el tren del viernes que va a Batumi, en la costa del mar Negro, que costó 35 laris, unos siete euros.
Tras llegar al hotel, por fin pude dejar las cosas y salir a aprovechar la tarde para conocer mejor la ciudad, donde pude comprobar que a las puertas del parlamento, siguen manifestándose contra Putin.
La primera visita fue una pequeña decepción, pues la fortaleza de Narikala está cerrada por obras. Se puede subir hasta las murallas, pero no se puede entrar.
Junto a ellas está el Jardín Botánico, pero no quedaba tiempo. A los pies de la muralla se encuentra el barrio de Abanotubani, famoso por sus casas de baños de aguas sulfurosas, que dicen que son muy buenas para la piel y para unas cuantas cosas más.
Dichas aguas, las recogen de un pequeño río que pasa por allí, procedente de una cascada y que tiene un puente lleno de candados y otro llenos de candados con forma de corazón.
En el itinerario que había previsto, estaba pasar por el puente de la Paz, una bonita obra de ingeniería a la que le han puesto un nombre que tanto desean por aquí, después de los conflictos en Osetia del Sur o en Abjasia.
Desde allí, me dirigí a uno de los sitios que quería conocer al natural, pues ya lo conocía en fotos, el teatro de marionetas de Rezo Gabriazde. Mejor que describirlo es ver la foto.
Como quedaba poco para anochecer, fui a conocer la catedral de la Santísima Trinidad, que aunque es imponente, dentro de la austeridad de la iglesia ortodoxa,
no es la más importante para los ortodoxos georgianos, aunque no deja de ser la catedral de la capital, que cuenta con casi la mitad de los poco más de tres millones de habitantes de Georgia.
Desde las tres de la tarde, llevaba caminando por la ciudad, y no siempre en llano, por lo que el siguiente destino también lo tenía claro. No era otro que ir a cenar a la Fabrika.
Seguramente sería antes una factoría de algo, pero hoy en día se ha convertido en un centro alternativo, donde hay desde un hotel y un albergue, hasta tiendas de artesanía, bares y restaurantes.
También se ve allí una gran mezcla de gente de muchos lugares y que buscan algo diferente, algunos artistas, también trotamundos y siempre algún despistado como yo, que aparece por allí.
Al final, después de casi cinco horas de caminata por las calles de Tiflis, nada mejor que ir al hotel y descansar para el viaje del día siguiente, una excursión a Goris y a Mtskheta en una mashrutka.
En Goris nació Iósif Stalin y allí hay un museo dedicado a él. De procedencia campesina, odiaba a los intelectuales del partido. Tras la muerte de Lenin se hizo con el poder en la URSS. Al principio se alió con Hitler, para luego verse atacado por él y finalmente derrotarlo en la segunda guerra mundial.
Stalin no dudó en fusilar a los que le ayudaron a subir en el escalafón del partido, como Nikolai Bujarin, del que era amigo inseparable, por no estar de acuerdo con alguna de sus decisiones. También ordenó matar a León Trotski en México, encargo que llevó a cabo el español Ramón Mercader. Sólo Georgy Malenkov y Nikita Jrushchov se salvaron y mantuvieron su status.
Se estima que fusiló a 33.777.975 personas, según cifras oficiales, por orden judicial y bajo acusación por cargos políticos. Esa cifra se estima que se aproxima a los 40.000.000 de muertos por la represión estalinista si se cuentan los muertos en los campos de Siberia o de hambre en Ucrania y de algunas minorías, convirtiéndose en el mayor genocida de la historia y lo hizo contra su propio pueblo.
En el jardín del museo, hay un vagón que usaba en sus desplazamientos, con dormitorio, cocina, baño completo y una sala de reuniones.
Pero Goris es algo más que Stalin. A pocos kilómetros se encuentra el yacimiento de Uplistsikhe. Con unos 3.000 años de historia, es una ciudad excavada en roca.
En el siglo XI se le añadió una iglesia ortodoxa, que sigue estando operativa. Evidentemente, nadie vive ya allí, pero como toda la estructura es una roca excavada o más bien cincelada, ésta sigue intacta.
En las fotos no se puede apreciar la magnitud de este lugar. Recorrerlo es impresionante. Construyeron también un túnel en la roca, que se puede recorrer con una escalera, pues el túnel va de abajo a arriba.
Después de dejar atrás Gori, llegué a un sitio muy especial, Mtskheta. Es el corazón del pueblo georgiano, que en la antigüedad era llamado Iberia, igual que denominaban los griegos a la península Ibérica, que luego los romanos renombraron como Hispania.
En Mtskheta se encuentra la catedral más importante de la iglesia ortodoxa georgiana, es como el Vaticano de Georgia y emocionalmente, en el sentimiento religioso e histórico, para los georgianos es el sitio más importante.
En las afueras de Mtskheta hay una antigua fortaleza, pero está bastante deteriorada, aunque me acerqué a verla. La están restaurando, pero aún les queda mucho trabajo por hacer.
Ya finalizadas las visitas del día, sólo quedaba volver a Tiflis en la mashrutka y como faltaba casi una hora para que llegara, el tiempo se hizo más corto tomando un té en un bar cercano. De la estación de Didube al hotel fui en un taxi y en este caso, el chófer se entretenía jugando a un juego por el móvil mientras conducía en una hora de trafico intenso
Una vez en Tiflis, después de 22 días comiendo platos locales, hice un extra y cené en un restaurante italiano cercano al hotel, y bastante bien, por cierto.
El viernes por la mañana, después de desayunar, dejar la habitación del hotel y guardar el equipaje en la consigna del propio hotel, lo primero fue ir a visitar el mercado de pulgas de Puente Viejo.
Es Un mercado al aire libre, donde se pueden comprar verdaderas antigüedades, aunque también vendían una máquina de escribir, cintas de cassette o cargadores varios. Pero es cierto que prevalecen las antigüedades.
Aún eran las diez y media de la mañana y fui a visitar el Jardín Botánico, un espacio increíble, con más de 40 hectareas que recorrí en parte durante casi tres horas.
Me quedé con las ganas de tirarme por una tirolina que hay, pero no estaba operativa. Al final, me uní a Jaime que quería ir a darse unos baños sulfurosos, pero el sitio que buscaba estaba.en reparación y cuando quisimos buscar otro ya era tarde.
Al pasar por la puerta de una mezquita que vimos el otro día, estaba la calle llena de alfombras y gente rezando, porque era viernes y los musulmanes, que parecían todos paquistaníes, no cabían en la pequeña mezquita.
Nos fuimos a comer tranquilamente y después pasamos por el hotel a recoger el equipaje, para ir a la estación central de Tiflis a tomar el tren a Batumi, en la costa del mar Negro y antiguo lugar favorito de muchos soviéticos para veranear.
Ya os iré contando. Todavía queda por visitar la costa del mar Negro, Volver a la cordillera del Cáucaso con cumbres de más de 5.000 metros, antes de tomar el vuelo de regreso a España.
Comentarios
Publicar un comentario